Los primeros seres humanos modernos ya empleaban la tecnología del fuego para fabricar herramientas de piedra hace 72.000 años en el sur de África, según un estudio internacional publicado este jueves en la revista Science. "Hemos descubierto que los primeros hombres modernos, hace 72.000 años, o incluso 164.000 años, en la costa de la actual Sudáfrica, utilizaban un fuego minuciosamente controlado para, tras un procedimiento complejo, calentar la piedra y alterar sus propiedades", afirmó Kyle Brown, de la Universidad del Cabo en Sudáfrica, uno de los principales autores de este estudio. Hasta ahora los rastros más antiguos conocidos de utilización del calor para fabricar herramientas se remontaban a hace 25.000 años en Europa, indicó la AFP. "Nuestro hallazgo de este uso del fuego muestra que estos primeros hombres modernos controlaban el fuego de una manera moderada y sofisticada", añadió Brown. Restos de silcreta, una amalgama de sílice capaz de ser trabajada al contacto con el calor, fueron encontrados enterrados en un hogar en el sitio arqueológico de Pinnacle Point, en Sudáfrica. Los arqueólogos repitieron la técnica empleada por los humanos prehistóricos. "Los resultados fueron sorprendentes", dijo Curtis Marean, paleoantropólogo y profesor de la Universidad de Arizona. "Después de calentada, la silcreta tomó un color rojo profundo y era fácilmente desmenuzable. Además, era muy parecida a la encontrada en el hogar del sitio arqueológico. Al utilizar esta silcreta calentada, éramos capaces de producir copias muy realistas de las herramientas originales", explicó Marean. Las herramientas fabricadas hace 72.000 años eran "excelentes cuchillos y armas de caza". "Nuestro descubrimiento demuestra que estos primeros hombres modernos tenían un conocimiento elaborado" del uso del fuego, agregó. "La expresión de este conocimiento tecnológico por estos primeros hombres modernos en la costa meridional de Sudáfrica nos aporta pruebas suplementarias de que este lugar puede ser origen de los antepasados de todos los hombres modernos, que aparecieron en África hace entre 100.000 y 200.000 años", continuó Marean. Hace unos 50.000 o 60.000 años, "estos hombres modernos dejaron el clima cálido de África y fueron hacia el ambiente helado de Europa y Asia, donde se encontraron con los hombres de Neandertal", explicó el profesor. Las poblaciones de Neandertal se extinguieron hace alrededor de 35.000 años, y los hombres modernos dominaron de España a China pasando por Australia. El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad del Cabo; de Liverpool, en Inglaterra, de Wollongong, en Australia, y de Burdeos, en Francia.
martes, 25 de agosto de 2009
72.000 años de débito con el fuego
Los primeros seres humanos modernos ya empleaban la tecnología del fuego para fabricar herramientas de piedra hace 72.000 años en el sur de África, según un estudio internacional publicado este jueves en la revista Science. "Hemos descubierto que los primeros hombres modernos, hace 72.000 años, o incluso 164.000 años, en la costa de la actual Sudáfrica, utilizaban un fuego minuciosamente controlado para, tras un procedimiento complejo, calentar la piedra y alterar sus propiedades", afirmó Kyle Brown, de la Universidad del Cabo en Sudáfrica, uno de los principales autores de este estudio. Hasta ahora los rastros más antiguos conocidos de utilización del calor para fabricar herramientas se remontaban a hace 25.000 años en Europa, indicó la AFP. "Nuestro hallazgo de este uso del fuego muestra que estos primeros hombres modernos controlaban el fuego de una manera moderada y sofisticada", añadió Brown. Restos de silcreta, una amalgama de sílice capaz de ser trabajada al contacto con el calor, fueron encontrados enterrados en un hogar en el sitio arqueológico de Pinnacle Point, en Sudáfrica. Los arqueólogos repitieron la técnica empleada por los humanos prehistóricos. "Los resultados fueron sorprendentes", dijo Curtis Marean, paleoantropólogo y profesor de la Universidad de Arizona. "Después de calentada, la silcreta tomó un color rojo profundo y era fácilmente desmenuzable. Además, era muy parecida a la encontrada en el hogar del sitio arqueológico. Al utilizar esta silcreta calentada, éramos capaces de producir copias muy realistas de las herramientas originales", explicó Marean. Las herramientas fabricadas hace 72.000 años eran "excelentes cuchillos y armas de caza". "Nuestro descubrimiento demuestra que estos primeros hombres modernos tenían un conocimiento elaborado" del uso del fuego, agregó. "La expresión de este conocimiento tecnológico por estos primeros hombres modernos en la costa meridional de Sudáfrica nos aporta pruebas suplementarias de que este lugar puede ser origen de los antepasados de todos los hombres modernos, que aparecieron en África hace entre 100.000 y 200.000 años", continuó Marean. Hace unos 50.000 o 60.000 años, "estos hombres modernos dejaron el clima cálido de África y fueron hacia el ambiente helado de Europa y Asia, donde se encontraron con los hombres de Neandertal", explicó el profesor. Las poblaciones de Neandertal se extinguieron hace alrededor de 35.000 años, y los hombres modernos dominaron de España a China pasando por Australia. El trabajo fue realizado por investigadores de la Universidad del Cabo; de Liverpool, en Inglaterra, de Wollongong, en Australia, y de Burdeos, en Francia.
miércoles, 29 de julio de 2009
La explosión demográfica empezó antes de la agricultura
Un paso más en la comprensión de nuestros orígenes.
La evidencia genética revela que las poblaciones humanas comenzaron a expandirse en tamaño en África durante la Edad de Piedra Tardía, en el Paleolítico Superior, hace aproximadamente 40.000 años, según un estudio de la Universidad de Arizona en Estados Unidos que se publica en la revista 'PLOS ONE'.
Los investigadores, dirigidos por Michael F. Hammer, descubrieron que las poblaciones subsaharianas crecieron en tamaño mucho antes del desarrollo de la agricultura. Esta investigación apoya la hipótesis de que el crecimiento de la población jugó un papel importante en la evolución de las culturas humanas a finales del Pleistoceno.
Las reconstrucciones del momento temporal y la magnitud de los cambios en el tamaño de la población humana son importantes para la comprensión de la evolución de la especie humana. Ha existido durante largo tiempo un importante desacuerdo sobre si los humanos comenzaron a aumentar en número como resultado de las innovaciones tecnológicas y/o las conductas formuladas por los grupos de cazadores-recolectores en el Pleistoceno Superior o con la llegada de la agricultura en el Neolítico.
La investigación integra aspectos genéticos empíricos con descubrimientos en paleontología y arqueología para ayudar a proporcionar respuestas a las cuestiones interdisciplinares sobre qué clases de innovaciones condujeron al éxito evolutivo de la humanidad.
La investigación integra aspectos genéticos empíricos con descubrimientos en paleontología y arqueología para ayudar a proporcionar respuestas a las cuestiones interdisciplinares sobre qué clases de innovaciones condujeron al éxito evolutivo de la humanidad.
Los investigadores de la Universidad de Arizona junto con colaboradores de la Universidad de California en San Francisco recopilaron el material genético de aproximadamente 184 individuos de siete poblaciones humanas y utilizaron un método informático para simular la evolución de los linajes humanos a lo largo del tiempo.
Los investigadores descubrieron que tanto los grupos de cazadores-recolectores como los productores de comida se adaptaban mejor a los modelos con un crecimiento de población diez veces superior que comenzaban bastante antes del origen de la agricultura.
Según explican los investigadores, por primera vez fue posible investigar el momento temporal de expansión de la población humana utilizando estadísticas sofisticadas a grandes cantidades de datos genéticos en múltiples poblaciones subsaharianas africanas contemporáneas.
Los autores realizaron un diseño experimental más específico y utilizaron superordenadores para determinar que esta expansión en el tamaño de la población comenzó probablemente al inicio de la Edad de Piedra Tardía, un periodo de la prehistoria que muestra una intensificación de yacimientos arqueológicos, un incremento en la abundancia de tecnologías líticas y un aumento de los intercambios entre distancias largas. El siguiente paso en el proyecto es reunir más datos para evaluar más poblaciones y partes adicionales del genoma.
MADRID, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -
sábado, 11 de julio de 2009
Comienza excavación de gran escala en yacimiento del Hombre de Pekín
Un grupo de paleoantropólogos chinos inició el miércoles un proyecto de refuerzo y excavación en las cuevas de Zhoukoudian, ubicadas en los alrededores de Beijing, donde se encontró en los años 20 del siglo pasado el primer cráneo del Hombre de Pekín (Homo erectus pekinensis). Se trata del primer proyecto a gran escala de los últimos 72 años, durante el cual paleoantropólogos chinos excavarán 20 metros cuadrados a lo largo del muro occidental de la cueva No.1, reveló Gao Xing, subdirector e investigador del Instituto de Paleontología Vertebrada y Paleoantropología (IPVP) de la Academia de Ciencias de China, en una conferencia de prensa celebrada hoy. La cueva No.1, donde se encontró el primer cráneo completo del Hombre de Pekín, tenía 20 metros de ancho y 140 metros de profundidad hasta que el techo se derrumbó recientemente. El proyecto iniciado hoy, de cuatro meses de duración, tiene entre otros por objetivo evitar que también se derrumbe el muro occidental de la cueva, dijo Gao. "Encontramos una larga grieta longitudinal y piedras sueltas en el muro. Podría derrumbarse en cualquier momento. Si ocurre esto, podría dañar seriamente las reliquias conservadas en la cueva", explicó Gao. Esta sección constituye la secuencia más completa de asentamiento de estrato con depósitos de reliquias de gran importancia, añadió. La erosión natural ha causado considerables daños puesto que la cueva ha estado expuesta al aire durante un largo tiempo y las excavaciones de los años 20 y 30 del siglo pasado no la protegieron adecuadamente, Gao dijo a Xinhua. Durante el primer mes, los científicos del IPVP se ocuparán de las grietas y trabajarán en el resto de la sección entre agosto y octubre. Esperan que este proyecto ayude a solucionar algunos de los mayores problemas de la investigación. "No tenemos una cronología precisa para el yacimiento de Zhoukoudian. Las últimas muestras fueron recogidas y fechadas en los años 80 del siglo pasado, cuando las tecnologías de datación todavía no estaban establecidas. Esta vez, recogeremos más muestras de cada estrato geográfico y emplearemos las últimas tecnologías", señaló Gao. También se realizarán más esfuerzos para explicar el desarrollo de los depósitos de las reliquias en la cueva, dijo Gao. "Los depósitos contienen rastros de seres humanos, animales antiguos y cambios del ambiente natural. El proyecto nos permitirá comprender mejor cuándo los seres humanos se establecieron en la cueva, cuándo comenzaron a usar el fuego y cuándo y qué tipo de cambios climáticos tuvieron lugar", precisó. Además de investigar las muestras y nuevos objetos desenterrados y reforzar el muro, los paleoantropólogos también instalarán más carteles explicativos detallados para los visitantes. El grupo de científicos comenzó a prepararse para la evacuación en mayo con el trazado de un mapa de la sección mediante una tecnología de escáner láser en tres dimensiones, que aporta datos altamente fiables, dijo Gao. Hasta marzo se creía que el Hombre de Pekín, un Homo erectus capaz de servirse de herramientas, vivió entre 400.000 y 500.000 años atrás en las cuevas de Zhoukoudian, pero científicos chinos descubrieron mediante un nuevo método de datación radioactivo, que en realidad habitaron este lugar hasta 700.000 años atrás. En diciembre de 1929 el arqueólogo chino Pei Wenzhong halló el primer cráneo completo del Hombre de Pekín, junto con numerosas herramientas de piedra y pruebas de que sabía usar el fuego. En 1936, el técnico que posteriormente se convirtió en arqueólogo Jia Lanpo, desenterró tres cráneos. En total, se encontraron fósiles pertenecientes a 40 individuos y más de 100.000 herramientas. No obstante las excavaciones a gran escala se detuvieron en 1937 cuando el ejército japonés invadió China. El yacimiento del Hombre de Pekín fue incluido en la lista de Patrimonios Mundiales de la Humanidad de la UNESCO en diciembre de 1987 .(Xinhua)25/06/2009

Inaugurada la mayor exposición en España

Celebra a lo grande el 'Año Darwin'
MADRID, 10 Jul. (EUROPA PRESS)
Hasta enero de 2010 el Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) acoge la exposición 'Evolución de Darwin'. Una muestra organizada para celebrar a lo grande el 'Año Darwin', que conmemora el 200 aniversario del nacimiento del científico y los 150 años de la publicación de su obra más célebre, El origen de las especies.
El objetivo principal de la exposición es mostrar de forma actualizada las bases y principios científicos de la Teoría de la Evolución. Así, el secretario de Estado de Investigación, del Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN), Carlos Martínez Alonso afirmó en su discurso que la trascendencia de Darwin radica en que "fue capaz de evidenciar que la especie humana evoluciona a partir de las oportunidades que ofrece el entorno, demostrando que la adaptación y el progreso son posibles".
La muestra contiene piezas del MNCN y del Museo Nacional de Antropología: pliegos de herbarios, libros de botánica del siglo XVIII, cartas manuscritas de Darwin, facsímiles y una momia egipcia de Ibis. También, se expondrán piezas de una muestra internacional sobre Darwin organizada por el American Museum of Natural History de Nueva York, el Museum of Science de Boston, el Field Museum de Chicago, el Royal Ontario Museum de Toronto y el Natural History Museum de Londres.
'La evolución de Darwin' se divide en cinco apartados temáticos: el contexto científico antes del siglo XVIII, los precursores de Darwin, la historia y biografía de Darwin, la genética, y el darwinismo en España.
En el apartado de 'Contexto científico antes del XVIII. El mundo antes de Darwin', la muestra acoge la reproducción del gabinete del médico danés Ole Worm (1588-1654). En esa época, los gabinetes de curiosidades contenían objetos raros y muestras de descubrimientos de las primeras exploraciones. Se guardaban objetos raros que incluía desde artefactos nativos del Nuevo Mundo a animales disecados o fósiles, pero no se estudiaban de forma científica.
En la sección 'Los precursores de Darwin. Contexto religioso-social de la época', se expone cómo a partir del siglo XVIII comenzó a describirse y clasificarse el mundo natural y se explica la importancia de figuras como Carl von Linneo o Georges Cuvier. Sus investigaciones propiciaron que a principios del siglo XIX los pensadores comenzaran a formular la hipótesis de que las especies se habían modificado a lo largo del tiempo y descendían de antepasados comunes.
A BORDO DEL BEAGLE
En la sección de 'Historia y biografía de Darwin' se recogen los aspectos más relevantes de la vida del científico inglés: las circunstancias que marcaron su personalidad, su labor de investigación y el reconocimiento público nacional e internacional a su producción científica.
Esta parte incluye, además, sus estudios a bordo del Beagle y el impacto que tuvo en la sociedad la publicación de El origen de las especies. También incluye detalles de la vida del naturalista a su regreso a Londres y sus aspectos más personales, como sus dudas sobre el matrimonio.
En el apartado 'La Genética' se describen los desarrollos de la investigación en biología evolutiva, la genética y sus avances en las últimas décadas hasta llegar a las teorías y aplicaciones que se hacen en la actualidad.
Al acto inaugural han acudido el presidente del CSIC, Rafael Rodrigo; el director del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Alfonso Navas; el director gerente de la Fundación Banco Santander, Javier Aguado; y el administrador de la Fundación Calouste Gulbenkian, Diogo de Lucena.
Hasta enero de 2010 el Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) acoge la exposición 'Evolución de Darwin'. Una muestra organizada para celebrar a lo grande el 'Año Darwin', que conmemora el 200 aniversario del nacimiento del científico y los 150 años de la publicación de su obra más célebre, El origen de las especies.
El objetivo principal de la exposición es mostrar de forma actualizada las bases y principios científicos de la Teoría de la Evolución. Así, el secretario de Estado de Investigación, del Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN), Carlos Martínez Alonso afirmó en su discurso que la trascendencia de Darwin radica en que "fue capaz de evidenciar que la especie humana evoluciona a partir de las oportunidades que ofrece el entorno, demostrando que la adaptación y el progreso son posibles".
La muestra contiene piezas del MNCN y del Museo Nacional de Antropología: pliegos de herbarios, libros de botánica del siglo XVIII, cartas manuscritas de Darwin, facsímiles y una momia egipcia de Ibis. También, se expondrán piezas de una muestra internacional sobre Darwin organizada por el American Museum of Natural History de Nueva York, el Museum of Science de Boston, el Field Museum de Chicago, el Royal Ontario Museum de Toronto y el Natural History Museum de Londres.
'La evolución de Darwin' se divide en cinco apartados temáticos: el contexto científico antes del siglo XVIII, los precursores de Darwin, la historia y biografía de Darwin, la genética, y el darwinismo en España.
En el apartado de 'Contexto científico antes del XVIII. El mundo antes de Darwin', la muestra acoge la reproducción del gabinete del médico danés Ole Worm (1588-1654). En esa época, los gabinetes de curiosidades contenían objetos raros y muestras de descubrimientos de las primeras exploraciones. Se guardaban objetos raros que incluía desde artefactos nativos del Nuevo Mundo a animales disecados o fósiles, pero no se estudiaban de forma científica.
En la sección 'Los precursores de Darwin. Contexto religioso-social de la época', se expone cómo a partir del siglo XVIII comenzó a describirse y clasificarse el mundo natural y se explica la importancia de figuras como Carl von Linneo o Georges Cuvier. Sus investigaciones propiciaron que a principios del siglo XIX los pensadores comenzaran a formular la hipótesis de que las especies se habían modificado a lo largo del tiempo y descendían de antepasados comunes.
A BORDO DEL BEAGLE
En la sección de 'Historia y biografía de Darwin' se recogen los aspectos más relevantes de la vida del científico inglés: las circunstancias que marcaron su personalidad, su labor de investigación y el reconocimiento público nacional e internacional a su producción científica.
Esta parte incluye, además, sus estudios a bordo del Beagle y el impacto que tuvo en la sociedad la publicación de El origen de las especies. También incluye detalles de la vida del naturalista a su regreso a Londres y sus aspectos más personales, como sus dudas sobre el matrimonio.
En el apartado 'La Genética' se describen los desarrollos de la investigación en biología evolutiva, la genética y sus avances en las últimas décadas hasta llegar a las teorías y aplicaciones que se hacen en la actualidad.
Al acto inaugural han acudido el presidente del CSIC, Rafael Rodrigo; el director del Museo Nacional de Ciencias Naturales, Alfonso Navas; el director gerente de la Fundación Banco Santander, Javier Aguado; y el administrador de la Fundación Calouste Gulbenkian, Diogo de Lucena.
sábado, 27 de junio de 2009
Primera imagen de la génesis cerebral de la memoria

MADRID, 19 Jun. (EUROPA PRESS) - La habilidad de aprender a establecer nuevos recuerdos es esencial para nuestra existencia cotidiana e identidad; nos capacita para movernos por el mundo. Un nuevo estudio de investigadores del Montreal Neurological Institute and Hospital, y de las universidades McGill y California en Los Angeles, han capturado una imagen del primer momento de activación de un mecanismo, concretamente la translación de una proteína, que desencadena la formación de la memoria a largo plazo.
El hallazgo proporcina la primera evidencia visual de que cuando una nueva memoria se forma, nuevas proteínas son producidas de forma localizada en la sinapsis --la conexión entre las células nerviosas-- incrementando la fuerza de la conexión sináptica y reforzando la memoria. El estudio publicado en 'Science' es importante para el entendimiento de cómo se forman las trazas de memoria, y la habilidad para seguirlas en tiempo real permitirá una mejor comprensión de cómo se forma la memoria.
Cuando se considera qué puede pasar en el cerebro a nivel molecular es preciso tener en cuenta dos propiedades esenciales de la memoria. La primera, porque un montón de información necesita ser mantenida durante un largo tiempo y tiene que existir algún grado de estabilidad. En segundo lugar, permitir el aprendizaje y la adaptación al sistema también precisa ser altamente flexible, informa Science Daily.
Por esta razón, la investigación se centró en las sinapsis, que son el principal punto de intercambio y almacenamiento en el cerebro. Forman una vasta pero también constante red de fluctuación y conexiones cuya habilidad para cambiar y adapatarse, denominada plasticidad sináptica, puede ser la base fundamental del aprendizaje y la memoria.
"Pero, si esta red está cambiando constantemente, la cuestión es cómo determinar la formación de las memorias. Se ha sabido durante algún tiempo que un paso importante en la formación de la memoria a largo plazo es la translación, o producción, de nuevas proteinas localizadas en la sinapsis, que refuerzan la conexión sináptica en la incorporación de una memoria, algo que hasta ahora nunca se había registrado en imágenes", explicó el doctor Wayne Sossin, neurocientífico y coautor del estudio.
Para ese registro, los investigadores utilizaron como 'reportador translacional' una proteina fluorescente que puede ser fácilmente detectada y seguida (en la imagen).
El hallazgo proporcina la primera evidencia visual de que cuando una nueva memoria se forma, nuevas proteínas son producidas de forma localizada en la sinapsis --la conexión entre las células nerviosas-- incrementando la fuerza de la conexión sináptica y reforzando la memoria. El estudio publicado en 'Science' es importante para el entendimiento de cómo se forman las trazas de memoria, y la habilidad para seguirlas en tiempo real permitirá una mejor comprensión de cómo se forma la memoria.
Cuando se considera qué puede pasar en el cerebro a nivel molecular es preciso tener en cuenta dos propiedades esenciales de la memoria. La primera, porque un montón de información necesita ser mantenida durante un largo tiempo y tiene que existir algún grado de estabilidad. En segundo lugar, permitir el aprendizaje y la adaptación al sistema también precisa ser altamente flexible, informa Science Daily.
Por esta razón, la investigación se centró en las sinapsis, que son el principal punto de intercambio y almacenamiento en el cerebro. Forman una vasta pero también constante red de fluctuación y conexiones cuya habilidad para cambiar y adapatarse, denominada plasticidad sináptica, puede ser la base fundamental del aprendizaje y la memoria.
"Pero, si esta red está cambiando constantemente, la cuestión es cómo determinar la formación de las memorias. Se ha sabido durante algún tiempo que un paso importante en la formación de la memoria a largo plazo es la translación, o producción, de nuevas proteinas localizadas en la sinapsis, que refuerzan la conexión sináptica en la incorporación de una memoria, algo que hasta ahora nunca se había registrado en imágenes", explicó el doctor Wayne Sossin, neurocientífico y coautor del estudio.
Para ese registro, los investigadores utilizaron como 'reportador translacional' una proteina fluorescente que puede ser fácilmente detectada y seguida (en la imagen).
lunes, 22 de junio de 2009
«Un ateo blasfemo»
El perdón del PapaCuando, en 1859, Charles Darwin acuñó el evolucionismo, la Iglesia puso el grito en el cielo y tachó su teoría de «quimera de un ateo blasfemo». El evolucionismo fue tajantemente rechazado por la Iglesia hasta el pontificado de Pío XII, el primer Papa que dejó entrever la posibilidad de que no fuese absolutamente incompatible con la fe. Pero la rehabilitación del darwinismo tardó en llegar.
El Pontífice que tuvo el arrojo de pedir perdón y rehabilitar a Darwin fue Juan Pablo II, el Papa perdonador. El 24 de octubre de 1996 Wojtyla reconocía públicamente que el evolucionismo «es ya más que una sola hipótesis». Todavía entonces, algunos fundamentalistas católicos se escandalizaron. Y es que, durante muchos siglos, la Iglesia había sostenido y explicado el origen del Universo y de la especie humana ateniéndose literalmente al relato bíblico del Génesis, en el que Dios crea el mundo en siete días y al hombre del barro de la tierra.
Aunque también es cierto que, en el último cuarto del siglo XIX, un colectivo de clérigos y científicos católicos había apostado por conciliar el evolucionismo con la fe. Era el darwinismo católico. Con eximios representantes también en España, como el sacerdote Juan González de Arintero (1860-1928) o el cardenal Primado de Toledo, Ceferino González y Díaz Tuñón (1831-1894).
Estos y otros importantes eclesiásticos del evolucionismo cristiano tuvieron que hacer frente a las duras críticas de sus adversarios. Por ejemplo, la escritora Emilia Pardo Bazán, lanzaba, en 1877, una soflama contra ellos en la revista católica 'Ciencia Cristiana'. Pero los conciliadores se fueron imponiendo también en el seno de la Iglesia y esta tendencia alcanzó su culmen en la obra del jesuita francés Teilhard de Chardin. Y la consiguiente 'bendición' por parte de Roma.
De hecho, a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965) y sobre todo de la explicitación del Papa Wojtyla, la fe cristiana no tiene dificultad en asumir el evolucionismo. Con una condición: que se admita una acción peculiar de Dios que determina el paso de lo que es animal o lo que es persona mediante la infusión del alma humana. Lo que en ningún caso puede admitir un cristiano es un evolucionismo puramente materialista, que no explique la diferencia esencial entre el hombre y los demás seres inferiores.
El Pontífice que tuvo el arrojo de pedir perdón y rehabilitar a Darwin fue Juan Pablo II, el Papa perdonador. El 24 de octubre de 1996 Wojtyla reconocía públicamente que el evolucionismo «es ya más que una sola hipótesis». Todavía entonces, algunos fundamentalistas católicos se escandalizaron. Y es que, durante muchos siglos, la Iglesia había sostenido y explicado el origen del Universo y de la especie humana ateniéndose literalmente al relato bíblico del Génesis, en el que Dios crea el mundo en siete días y al hombre del barro de la tierra.
Aunque también es cierto que, en el último cuarto del siglo XIX, un colectivo de clérigos y científicos católicos había apostado por conciliar el evolucionismo con la fe. Era el darwinismo católico. Con eximios representantes también en España, como el sacerdote Juan González de Arintero (1860-1928) o el cardenal Primado de Toledo, Ceferino González y Díaz Tuñón (1831-1894).
Estos y otros importantes eclesiásticos del evolucionismo cristiano tuvieron que hacer frente a las duras críticas de sus adversarios. Por ejemplo, la escritora Emilia Pardo Bazán, lanzaba, en 1877, una soflama contra ellos en la revista católica 'Ciencia Cristiana'. Pero los conciliadores se fueron imponiendo también en el seno de la Iglesia y esta tendencia alcanzó su culmen en la obra del jesuita francés Teilhard de Chardin. Y la consiguiente 'bendición' por parte de Roma.
De hecho, a partir del Concilio Vaticano II (1962-1965) y sobre todo de la explicitación del Papa Wojtyla, la fe cristiana no tiene dificultad en asumir el evolucionismo. Con una condición: que se admita una acción peculiar de Dios que determina el paso de lo que es animal o lo que es persona mediante la infusión del alma humana. Lo que en ningún caso puede admitir un cristiano es un evolucionismo puramente materialista, que no explique la diferencia esencial entre el hombre y los demás seres inferiores.
por JOSÉ MANUEL VIDAL
La 'cruzada' contra Darwin
Darwin entró con mal pie en el siglo XXI. Con la llegada de George W. Bush al poder en enero de 2001, la ciencia se volvió sospechosa y el fundamentalismo religioso encontró eco no sólo en el púlpito, también en los medios, en los museos y en las escuelas. En un sondeo realizado por la revista 'Scientific American' en 2002, tan sólo el 53% de los americanos admitieron estar convencidos de que el hombre viene del mono. El 45% cree que Dios creó el universo en los últimos 10.000 años y que no hay sitio para Darwin entre Adán y Eva.
Como a mediados del siglo XIX, la 'cruzada' contra la Teoría de la Evolución encontró el terreno abonado en la era Bush. El 'creacionismo' o el 'diseño inteligente' —las réplicas cristianas a Darwin— fueron ganando adeptos y se abrieron finalmente paso en las escuelas de 40 estados norteamericanos, auspiciados por los políticos ultraconservadores y las iglesias evangélicas.
El bioquímico Duane Gisch creó el Instituto para la Investigación de la Creación y reinterpretó los hallazgos de la paleontología para encajarlos en el Génesis. Aunque el más furibundo representante de la corriente involucionista ha sido sin duda en todo esto tiempo Michael Behe, autor del 'La caja negra de Darwin' y creador del Discovery Institute de Seattle.
El hostigamiento llegó a tal punto que el presidente de la Academia Nacional de Ciencias, Bruce Alberts, hizo un llamamiento a los profesores de EEUU para que no se dejaran intimidar por el fundamentalismo religioso. El 30% de los profesores norteamericanos admitieron entre tanto que habían recibido presiones por parte de las autoridades escolares y de los propios padres para relegar o desterrar la Teoría de la Evolución.
Darwinistas destacados como Daniel Dennet ('La idea peligrosa de Darwin') o Richard Dawkins ('El gen egoísta') pasaron al contraataque y tuvieron la osadía incluso de explicar el 'espejismo' o la idea de Dios como un producto cultural de la evolución humana. El dilema lo resolvió temporalmente el filósofo de la ciencia Michael Ruse, preguntándose en voz alta «¿Puede un darwinista ser cristiano?» y respondiendo finalmente que «sí», que la solución está en huir de todos los extremismos —religiosos y científicos— y admitir que Darwin y Dios pertenecen a dos dominios diferentes y perfectamente compatibles, unidos por «la capacidad de asombro y de duda que definen al ser humano».
por CARLOS FRESNEDA Corresponsal en Nueva York
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